Anoche dejé la ventana abierta con la plena intención de sentir un poco de aire fresco en esta ola de calor así como para que por la mañana me despertase (temprano) el sol y el ruido de los pájaros.
Tenía cita con el médico así que antes de alistarme me puse a devorar el periódico (aún sigo con el suplemento de economía del domingo), revisar la actualización de los blogs que leo, visualizar el periódico de hoy por Internet y muchas ganas de escribir.
Estos días he estado ávido de lectura y escritura, apenas veo la televisión y me cansa enseguida. Aprovecho la ausencia de R. Puesto que cuando está le gusta quedarse dormido con la televisión hasta largas horas de la noche y al despertar es el primer aparato al cuál recurre.
Ya le hablé de mi aversión a la televisión para recurrir en todo momento, le explique que en mi familia materna, las fiestas consisten básicamente en asistir a casa del festejado, comer lo más rápido posible e ir directamente a la televisión. Es aquello tan aburrido.
















