Hay tantas cosas que hacer este fin de semana y tan poca actitud. Anoche habíamos quedado en tomar un aperitivo en casa y salir disparados a las
fiestas de San Cayetano en La Latina, pero al final la noche es la que va dictando las reglas. Recuerdo haber salido a las 2 de la mañana en busca de cigarros, eso puede ser una travesía larga pero Manuel encontró la pista que nos conduciría a ellos: preguntarle a las prostitutas en turno. Nos mandaron a un garito cruzando la Gran Vía -
A esta hora es el único lugar guapos o con los chinos pero pagando el doble. Al entrar los seguratas nos advirtieron no consumir drogas en el local.
-Pero si sólo vamos por tabaco tronco.
Hoy sigue pendiente ir a la fiesta del Centro que es como la fiesta de un gran pueblo dentro de la ciudad, cosa que lo llena de encanto. También hay plan de asistir a la inauguración del piso de Mayte; ir a ver la exposición de
Matisse en el Thyssen que aún me la sigo guardando; y un concierto de música africana al aire libre en el Templo de Debod. Ah, Pacha ha traído unos pastelillos de su viaje a Portugal y quiere quedar para comerlos. Al final el día dictará el itinerario.
Punto y aparte:
Babelia, el suplemento literario de
El País hoy lo dedica a la
Narcoliteratura "Un género literario crece en la estela de la violencia en México", merece la pena leerlo. Perez Reverte menciona
"Un país como México se entiende mejor por los Tigres del Norte que por los más sesudos intelectuales o los novelistas de más éxito. Este país tiene una realidad tierna y violenta, dura y familiar, trágica y feliz, y el corrido y el narcocorrido norteño es el que mejor la ha definido. Élmer Mendoza y yo somos pinches escritores que necesitamos quinientas páginas para contar lo que Los Tigres del Norte cuentan en tres minutos y medio".